aquí voy...

Ese día me acosté tarde, entre la postergación y la emoción eran las dos de la mañana y yo aún daba vueltas por mi casa, ¿medias suficientes?, creo que este pantalón no lo necesito, ¿se me queda algo?, ¿dónde esta el collar que voy a usar?, ¿pasaje, pasaporte (el de aquí y el de allá), dinero para el impuesto, sweater... ?, vuelvo a chequear la lista de "peticiones" maternas: llevar el perro al veterinario (listo) desenchufar el calentador (aún no), chocolates para mi hermano (empacados)...

Me buscan, aun de noche... tengo sueño!, tráfico, tráfico, tráfico... hay cosas que aunque sea por pocos días no extrañaré.  Me chequeo, todo en orden, debo estar en la puerta en un par de horas....  La crisis económica llego al "dutty free", tardó un poco al pasar por inmigración, pero logró colearse por la puerta trasera y llegó, seguramente para quedarse.. los precios delatan su presencia.

Me descubro sonriendo, pensando que espero que no le ocurra nada al avión, porque no podré reaccionar tan calmadamente como la gente de la película que me están pasando con las instrucciones en caso de emergencia.  Un señor se enferma, llaman a un médico en el avión... Dios, cuídalo para que llegue con bien, no crean, no sólo por cuestiones de humanidad, si no que me parece pavosisimo que el señor de 93 años se quedé en aquellas alturas con todos nosotros de vecinos... aterrizaje de emergencia, revisión de rutina, despegue de nuevo...

Piso el imperio... no lo puedo negar, me gustan los colores y el olor del capitalismo... una dosis de descanso de la realidad de color ladrillo en la que vivo no me cae nada mal… claro, eso si logras pasar al mal encarado funcionario de frontera: preguntas de rutina, en qué te ocupas en tu país, cuánto dinero, etc etc… mano izquierda, pulgar izquierdo, mano derecha, pulgar derecho, foto...  ¿algo más? ¿mi número telefónico?, seguramente ya lo tiene... si si, vengo de allí y sabe qué, no me quiero quedar aquí... si señor, no lo podrá creer pero me gusta mi país.

Otro avión, el tercer despegue del día... y con lo qué me gustan :S   aquí vamos con tercer aterrizaje... ¿cuántos Padres Nuestros?, seguro que fueron más Ave Marías...
Eso queda atrás cuando me recibe la sonrisa tierna de ella y el abrazo calido y protector de él.  ¡Siempre es una alegría verlos de nuevo!

Si viera mi cara en un espejo, creo que debe ser algo a mi amiga la alemana la primera vez que la llevaba por las calles de la ciudad que deje atrás hace unas horas, con la cara de un lado a otro de la calle, viendo detalles nuevos, estilos nuevos, gente parecida. Ojos muy abiertos, algo como los ojos  de los niñitos cuando les enseñamos cosas nuevas... me encanta la sensación de novedad que recorre mi cuerpo.  Me encanta saber que la vida nos regala oportunidades de oler cosas nuevas y extrañar los olores de casa.

Aunque sea sólo por un ratico, hay cosas que no extrañaré… aunque sea por un ratico hay cosas que si…

Continuará….