Siempre hay quien pague los platos rotos
Llega un conocido, con algo de malhumor, a Mac Donalds, donde las sonrisas son gratis pero escasas, el chico pide mayonesa, quien la atiende le entrega sólo un sobrecito de la salsa, el cliente molesto, le dice: .- “seguramente te descuentan de la salsa del sueldo”
En mi casa se va el agua, el tanque está lleno, pero por alguna razónl, por mi desconocida, la bomba que surte el agua no funciona. Mi madre está pasando la depre postelectoral, mi madre se pasó el día escuchando programas de opinión y tiene rabia: rabia con quien no cree en el candidato que reconoció la derrota, rabia porque mi papá no puede venir a arreglar la bomba, rabia porque esta fregando a punta de agua derretida de unos pocos hielos del refrigerador… Recibe un mensaje de una persona cercana a mi pero no a ella, quien le escribe sobre el supuesto fraude de las elecciones…. Mi mamá la manda al psiquiatra.
Una maestra comete errores ortográficos, la madre de mi amiga no logra entender porque su “despistada y desatenta” hija no ha logrado aprender que canción se escribe con C y no con S, mi amiga pasa muchas tardes del mes haciendo caligrafía: exposición cien veces, canción unas doscientas, exposición nuevamente, mi amiga resuelve mostrarle cuadernos de sus compañeros a su mamá (algo tenía que hacer para cambiar las caligrafías por comiquitas)… la madre lo descubre todo, se dirige al colegio, se reúnen: director, maestra, coordinadora y representante ofendida por tanta caligrafía inútil… resultado: maestra despedida. La maestra muy “responsablemente” vuelve al salón, entra con cara de tragedia, mi amiga en ese momento de 10 años se siente más pequeña y culpable que nunca, la maestra se dirige a la niña y le dice “gracias Carnevalli, muchas gracias”… Conclusión; siempre hay quien pague los platos rotos.
22, dic | 2 comentarios amaneciasi compártelo


2 comentarios
me encantó este post.. creo que es el mejor de todos! pronto una invitación a mi blog ;)
Es domingo, a las 10 a.m. te llaman de la oficina y te dicen que es urgente que salgas de tu cama a una reunión de trabajo y piensas porque rayos dejaste el celular prendido... a eso de las 5:30 p.m. cuando estas a 5 km de la oficina, recibes una nueva llamada, debes regresar a la oficina y vuelves a pensar porque diablos no aprendiste la lección de apagar el celular los domingos...
Te regresas, maldiciendo durante todo el camino tu suerte, y al entrar al edificio un vigilante (que por cierto, también esta trabajando un domingo) y te pide que te anotes en una lista... tan solo que escribas tu nombre en una hoja de papel para él pueda justificar sus ocho horas laborales en el dia del señor... la rabia te invade, lo mandas al demonio y pasas sin firmar la lista. Definitivamente siempre hay alguien que pague los platos rotos.
Escribe un comentario