Hace algún tiempo a ella la vida se le volteó... no logró descifrar bien qué ocurrió...
Lo que estaba bien dejó de estarlo, lo que estaba mal comenzó a mejorar…
Hace algún tiempo, a ella la vida le cambió, comenzó a recorrer aceras jamás soñadas.
Lo que le era usual dejó de serlo, lo que le asustaba comenzó a darle paz.
Hace algún tiempo conoció unos rostros y desconoció otros…
Lo que ahora ocurre es que hay rostros que le saben a cansancio, a rabia, a apariencia.
A ella la existencia le cambió, menos de 10 segundos para acabar una vida entera; una decisión que la llevo a un destino distinto al boleto que había comprado.
Ahora ve por el retrovisor y para cambiar de vía sabe que debe renunciar.
Desistir y dejar de esperar es un primer paso... de 12 dice una amiga.
Un mensaje por vez dice su amigo... un mensaje menos puede ayudar.
Ver al retrovisor y ver, no sólo esos rostros desgastados, si no ver el suyo propio, eso sin duda puede devolver brillo y sonrisa a su cara.
Ella lo conoció, cuando su vida era diferente, ella lo conoció cuando no estaba allá ni estaba aquí, y eso fue lo que él vio, eso y cosas contadas por otros, eso y lo que imaginó de ella, eso y sus mejillas que cuentan lo que ella no.
Hace poco, sólo muy poco, ella se cuestionó, hace poco ella se dio cuenta que las lechugas no compensan la espera, que el abrazo no remedia las ausencias; que su rostro ya le sabe a rabia y que la dulzura de ella no quiere compartir con la poca franqueza de él.
Ella le escribió, a él no le gusto… ella comprendió que sus letras no le gustarían. Ella se entregó y él dejo de estar. Ella le mintió y le permitió.
Hace poco a ella le cambio la vida, un paso a la vez y de tanto en tanto recae. Ella quiere un cine, una cena, un mensaje, una buena conversación; eso espera, pero no de él; Silvio lo dice mejor “ya no te espero, porque de tanto esperarte hay odio”.
Ella sabe que debe renunciar, desistir de la espera; pelear ya no contra molinos si no con lo que aún no queriendo sentir siente. Ella va a decir adiós, aunque no sepa cómo… ella va a decir adiós. A ella la vida se le está volteando de nuevo. Ella no sabe cómo comenzó todo esto; sólo sabe que mintió y se agotó de lo que no era mentira: de esperar, de arriesgar, de estar.
Ella le escribió y a él no le gustó. Ella quiso escribir para él, quiso escribir una cuento de viajes, de historias, de risas, de desayunos, de desahogos… ella ya no quiere escribir para él; él nunca quiso que ella estuviera para escribirle.
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